Audio de la Facultad
lunes, 30 de julio de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de
manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y
luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a
una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea
quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la
mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la
horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño
o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos
elementos, se situá un tanto más arriba y adelante que el anterior,
principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra
combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero
incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Escrito por: Julio cortazar
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Escrito por: Julio cortazar
domingo, 1 de julio de 2012
Analisis de Magali Torres
MI MAS PROFUNDO ODIO Y ASCO a todos los programas de chimentos y "shows" de gente de el espectáculo.
ellos si se sale con la suya, SU OBJETIVO: atrapar a la gente incitando a que se preocupen por las vidas ajenas inventadas de gente del espectáculo en vez de mirar su propia vida, eh ignorar la realidad de donde se vive y encerrarlos en esa caja con vidrio donde por fuera se ve a mujeres mostrando su cuerpo para el espectador masculino el cual, la ve solo como un objeto, no como una persona, hacer el mal uso de la imagen de la mujer, y dentro del vidrio se ve al espectador entusiasmado y atrapado por esas discusiones de gente famosa donde discuten infidelidades, fanfarronean con la plata que dicen ganar, y esos bailes sexuales que atrapan al espectador que ignora una realidad que pasa sobre sus costados.
Espero algún día desaparezcan y aparezcan mas cosas culturales que SI sirvan para algo, lo cultural también puede divertir, se le hace creer a la gente que solo el chusmerio barato y los culos ajenos solo son divertidos a la hora de pasar una tarde mirando tele. En si canales culturales hay muchos pero no toda la gente tiene cable en su casa, por lo cual los canales que mas suelen usar estos metodos de encierro e ignorancia son los de aire, CANAL 13, TELEFÉ, entre otros, lo cual su objetivo es NO HABLAR DE LA REALIDAD DE UN PAÍS POR QUE NO LES CONVIENE
Analisis de la GRAN Magali Torres.
ellos si se sale con la suya, SU OBJETIVO: atrapar a la gente incitando a que se preocupen por las vidas ajenas inventadas de gente del espectáculo en vez de mirar su propia vida, eh ignorar la realidad de donde se vive y encerrarlos en esa caja con vidrio donde por fuera se ve a mujeres mostrando su cuerpo para el espectador masculino el cual, la ve solo como un objeto, no como una persona, hacer el mal uso de la imagen de la mujer, y dentro del vidrio se ve al espectador entusiasmado y atrapado por esas discusiones de gente famosa donde discuten infidelidades, fanfarronean con la plata que dicen ganar, y esos bailes sexuales que atrapan al espectador que ignora una realidad que pasa sobre sus costados.
Espero algún día desaparezcan y aparezcan mas cosas culturales que SI sirvan para algo, lo cultural también puede divertir, se le hace creer a la gente que solo el chusmerio barato y los culos ajenos solo son divertidos a la hora de pasar una tarde mirando tele. En si canales culturales hay muchos pero no toda la gente tiene cable en su casa, por lo cual los canales que mas suelen usar estos metodos de encierro e ignorancia son los de aire, CANAL 13, TELEFÉ, entre otros, lo cual su objetivo es NO HABLAR DE LA REALIDAD DE UN PAÍS POR QUE NO LES CONVIENE
Analisis de la GRAN Magali Torres.
miércoles, 27 de junio de 2012
Para que el dia nazca feliz
Sinopsis:
“Pro
Dia Nacer Feliz” es el segundo largo metraje de João Jardim, director
del documentario de culto “Janela da Alma” que, en 2002, batió los
récordes de público del genero. Al investigar la relación de un
adolescente con la escuela – ambiente fundamental de su formación –
además de las cuestiones comunes, el director trae temas como la
desigualdad social y el impacto de la violencia trasformada en banalidad
en el desarrollo de muchos jóvenes.
Enlace de descarga de la pelicula: http://www.mejorenvo.com/descargar-pelicula-485.html
Enlace de descaraga de los subtitulos: http://www.subdivx.com/ X6XODg0MTI8X-pro-dia-nascer -feliz-2005.html
lunes, 18 de junio de 2012
Tengo la suerte - Albertina Carri
Furio,
mi pequeño hijo de un año y medio, no va al jardín todavía pero asiste a un
grupo que llamamos “grupito rodante”. Son chicos del barrio que se reúnen tres
veces por semana con una maestra jardinera durante dos horas en la casa de los
niños.
Cuando
vimos el cartel en Parque Saavedra que ofrecía esta oportunidad, mi mujer me
dijo de inmediato “anota el teléfono”. Yo, que soy desconfiada al extremo y el
mundo exterior no me gusta ni un poco, dije: “ni loca, todavía tengo un año de
gracia para enfrentarme con ese ominoso ambiente de madres y padres a la salida
de la escuela y Furio también tiene un año de gracia para enfrentarse con las
instituciones”. Lo anotó ella, llamó ella a la maestra, la entrevistamos las dos,
los tres en realidad por que Furio también la aceptó de inmediato, en cuanto la
vio le alcanzó sus juguetes para invitarla a jugar. Marta, mi mujer, le dijo a
modo de presentación: “Somos dos mamás, aunque los chicos todavía no hablan es
importante que todos lo sepan para cuando alguno o alguna haga una pregunta”.
La maestra solamente dijo “sí, claro” con una sonrisa tranquilizadora.
Y Furio
empezó a ir al grupito la semana siguiente. Los papás y las mamás de los otros
niños y niñas nos cayeron bien en seguida, a Marta primero y a mí unos días
después. Y nuestro pequeño, antes de decir mamá empezó a decir el nombre de sus
compañeros, cosa que a mí me pone en un lugar bastante raro, ya que mi hijo
muestra claras tendencias hacia el mundo exterior, al que yo tanto miedo le
tengo.
Podríamos decir que mi niño, que nació 35 años después que
yo, es más evolucionado. Pero también podríamos decir que él nació en una
cultura bastante más amable que en la que yo nací. Y lo que sigue no es una
justificación de mi desconfianza, mi miedo, o mis partes reprimidas, pero sí
una explicación de la distancia y una mirada sobre algunos movimientos sociales
que algunos insisten en llamar minorías cuando en realidad se trata de pensar
sociedades más justas, más diversas, más plurales y, por ende más humanas.
Cuando
era chica, apenas una niña, veía fantasmas. Vivía en el campo, con mis dos
hermanas mayores y mis tíos, porque mis padres habían sido secuestrados frente
a mis ojos; todavía recuerdo las sombras en el living de la casa del campo y el
pánico que me daba levantarme a la mitad de la noche. Iba al jardín, a
preescolar para ser más exacta, en el pueblo más cercano que quedaba a doce
kilómetros de nuestra morada. Allí, las maestras, entiendo hoy, se hacían un
festival con mi caso. Mi temprana orfandad y una tendencia estructural a la
rebeldía las desconcertaban pero también las desafiaba. Mis tíos habían
explicado en la escuela que mis padres estaban desaparecidos, término que ahora
nos resulta muy familiar pero que en aquella época y por aquellos lares era
sinónimo de gente que andaba en cosas raras, peligrosas y que en definitiva
“algo habían hecho” para estar en esa situación. Por lo tanto, a mí había que
contenerme por el precoz trauma pero también había que educarme en otra moral,
bien distinta a la que, suponían las maestras, tenían mis padres.
Así,
recuerdo haber contado, probablemente a través de algún dibujo, de la visita de
los espectros al living de mi casa. La maestra de turno decidió entonces
mandarme a dibujar animales que habitaban en mi campo: perros, vacas, gallinas,
ovejas, caballos; a mis se me ocurrió agregar a un zorrino a la lista, me
parecía más divertido que todos los demás. ¿Acaso existe algo más aburrido que
dibujar lo que existe, lo que vemos a diario? Esos animales con los que yo
jugaba no me resultaban atractivos a la hora de dibujar por que los tenía
demasiado a mano y, evidentemente, en el dibujo yo encontraba una forma de
narrar algo de lo imposible, de lo que no podía terminar de explicar a los demás
con sus palabras.
Parece
que la maestra no estaba muy de acuerdo con esto de dibujar sensaciones,
visiones, fantasmas. Cuando volví con mis dibujos de animales –el del zorrino
mucho no le gustó pero no podía decir nada porque estaba dentro de la consigna-,
me dio una larga charla sobre lo que existe y lo que no existe, y la
importancia de las cosas que si existen: como los árboles, la escuela, eso
animales que Sí vi y, por eso, los puedo dibujar. Por las dudas, o porque mis
gestos infantiles al escuchar sus palabras no la convencieron de mi total
entendimiento, me dio una nueva consigna: dibujar mi propia casa. Empecé con la
tarea bastante bien, es decir, siendo lo más fiel que veía. El dibujo lo perdí,
luego de muchas mudanzas, pero algo recuerdo de él y lo que es seguro es que no
se parecía a una casa en lo mas mínimo. No sólo porque no tenían paredes ni muebles
sino porque nada de sus trazos hablaban del espacio limitado y seguro donde
bien pudiera alojarse, sino más bien daba una sensación de peligro e
intemperie, que a mí, de haber estado en lugar de la maestra, me hubiera hecho llorar.
Pero sólo estaba del otro lado, era quien iban a condenar. Cuando la señorita
recibió mi esmerado trabajo, solamente puso cara y mando a llamar a mi tía por
una entrevista. Que se dijo en esa reunión no lo sé pero el resultado fue que
me mandaron una maestra particular que me tuvo varios meses sombreando jarrones
y calcando conejos hasta que se me pasaron las ganas dibujar para siempre.
Ahora pienso que la maestra particular de haber sido una psicopedagoga, extraña
figura la que padecería luego durante toda la primaria y la secundaria, pero no
voy a llegar hasta ahí. Dejé de dibujar entonces, para tranquilidad de las
maestras. Pero esas mujeres de peinados severos y cuerpos tensos no iban a
estar tranquilas por mucho más tiempo.
La
primera vez que salía recreo todos los niños me rodearon para preguntarme no
sin cierto sadismo: “¿Por qué no tenés papás?”, pregunta a la que yo no tenía
respuesta porque nadie me había dicho nada demasiado claro, ya que nadie en la
familia tenía muy claro que era eso estar desaparecido. La luminaria de la
maestra les había avisado a mis compañeritos que yo no tenía padres
probablemente sin malas intenciones pero en un gesto estupidez inmenso, ya que
no calculó la perversión intrínseca de los niños. Cuestión que se dedique
durante mucho tiempo mis recreos al dibujo, para evitar preguntas, hasta que
también me sacaron eso. Entonces mis amigas de los varones, por dos razones, la
primera porque sus juegos me resultaban más divertidos: treparse a los árboles,
construir casas, armar hogueras, destruir cosas que me parecía muchos más
excitante que saltar a la soga, al elástico, pintarse las uñas dormir a las
muñecas. La segunda razón, los varones eran menos preguntones, con ellos se
podía andar de un lado para el otro sin mediar palabra, las nenas hablaban todo
el tiempo y eso a mí me agotaba, aunque sobre todo me ponía en un lugar muy
angustiante porque para la mayoría de las preguntas ya no tenía respuestas.
Luego
de un jugoso recreo, en el que armamos, mis amigos y yo, una inmensa pila de ramas
porque más tarde íbamos a prender fuego con las maestras que nos enseñarían
cómo trabajaban los bomberos -yo ya tenía elegido mi traje de bombero; si, así
de obvio es todo, soy lesbiana y de niña me gustaba disfrazarme de bombero-, la
maestra nos presentó un muñeco, horroroso, sin rostro, con un jardinero mal cosido
-ni siquiera se le daban las manualidades a esta mujer-, que se llamaba:
Albertino. Sí, AlbertinO, mi nombre en masculino. Supongo, lectores y lectoras
que ya imaginan cómo sigue relato. Luego de presentarnos el muñeco maldito la
maestra comenzó un largo discurso sobre las costumbres femeninas y las
masculinas: quienes apagan los incendios y a quienes les corresponde mirar
desde el costado, quienes puede subir a los árboles y quienes no deben subir a
eso porque está mal visto, porque las nenas usan pollera y si trepan se le
vería la bombacha -¡qué imprudencia!-, como las canicas, las pelotas y las
figuritas de autos pertenecen al mundo Albertino pero, en cambio, Albertina
tiene que ver cómo el mundo se incendia a su alrededor pero quedarse quietita,
para eso dios la hizo nena.
La
presencia de Albertino junto con las explicaciones de la señorita me llenaron
tanto de ira como de vergüenza y no puede más que romper en un llanto que sólo
se calmó cuando mis tíos vinieron a buscarme. A partir de ese día los doce kilómetros
que hacíamos a diario para ir a jardín eran un tormento para toda la familia
porque yo no deje de amenazar nunca, ni un solo día, con que me iba a tirar del
auto.
Hace
unos días, sucedió en Buenos Aires, donde ahora vivo con mujer y mi hijo y
varios perros y gatos (porque a pesar del jardín y sus poco instruidas maestras
añoro algo del campo, la parte animal, podríamos decir), una concentración a
favor del matrimonio del mismo sexo. Marta les mando por e-mail la convocatoria
a los padres y madres de los compañeritos de Furio. A mí me pareció un poco
abusivo de parte de Marta, una cosa que sean plurales amorosos y otra que se
tengan que cruzar la ciudad (vimos en Saavedra, la concentración fue en
Congreso) el apoyo algo que yo no le modifica la realidad. Llegamos en la plaza
puntuales, con nuestro pequeño abrigado como para la nieve, y lo primero que
vimos fue la maestra de Furio y detrás de ella a Facu y a Pedro, los dos
niñitos de un año y medio que comparten el grupito con Furio y sus Orgullosas a
mamás y papás que sí consideró importante atravesar la ciudad pesar del frío,
con sus hijos a cuestas porque para ellas y ellos no da lo mismo que nuestro
hijo tenga diferentes derechos a lo de los suyos.
La
verdad que este gesto emocionó hasta las lágrimas y entendí que es un error
pensar que los derechos del niño no modifica la realidad de todos los niños y
de toda una sociedad. Y entendí lo importante que es Furio en sus vidas, porque
les amplía el mundo a Facu y a Pedro, así como ellos se lo amplían a Furio.
Yo no
tuve la suerte de pequeño mis épocas de jardín pero tengo la suerte de ser la
madre de un niño que un día será un hombre que sin duda estará dispuesto a pensar
en un mundo cada vez más justo, porque así se lo habrán enseñó sus madres y
también sus maestras (desde jardín), y sobre todo su contemporáneos, que pudieron
educarse con mayor diversidad.
Imagenes extraidas de la pelicula de Albertina Carri "La rabia" 2008
viernes, 15 de junio de 2012
Restos - Albertina Carri
25 MIRADAS - 200 MINUTOS constituye una serie de 25 películas de 8 minutos de duración cada una, que forman parte de una construcción colectiva de 200 minutos finales. Una introspección y una poética acerca del quiénes quisimos ser y del quiénes hemos sido, cruzados con la realidad del qué somos y con la utopía del qué seremos. Un mosaico compuesto a partir de la libertad creativa y estética de cada uno de los cineastas que participan de esta puesta.
martes, 12 de junio de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
